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miércoles, 1 de abril de 2009

les tengo malas noticias, informa Dante Pino. los salarios han perdido 25% de su valor adquisitivo, estamos 12 años atrasados en materia de hidrocarburos, agroindustria, desarrollo en general...es el cambio que quería EM para todos los bolivianos, dónde nos equivocamos?

¡Cómo anda el país, qué cosas! Nunca hubiéramos imaginado que estaríamos como estamos. Si parece cosa de locos. La misma historia repetida y los mismos resultados. Hasta podríamos decir que la selección de futbol nacional no hace sino amoldarse a la realidad boliviana. Es nuestro espejo.
Comunarios campesinos que toman minas, más de 30 según la dirección minera sindical, policías mal armados y peor dirigidos que van al lugar de los hechos y se hacen apalear por los originarios, con el visto bueno del Ministro de gobierno y el Alto Mando Policial, que declara, “son gafes del oficio”. Pero del hecho delincuencial no se dice nada y de los actos de agresión contra la policía menos. ¿Será porque los protagonistas no son aliados de Leopoldo, o enviados de Cossío? Si así fuera no dude usted, ya tendríamos spots publicitarios mostrando la barbarie, fiscales haciendo su tarea y encapuchados apresando. Pero como son originarios son intocables, los amparan los derechos de la nueva constitución escrita para ellos.
El señor Patana, un ciudadano sin oficio ni beneficio, como diría mi abuelita, decide desde la COR de El Alto, quién tiene derecho a trabajar, quién tiene derecho a utilidades y a permanecer en esa ciudad. Quien no se inclina ante su santidad sindicatera puede ir haciendo maletas. A ese punto hemos llegado. La autoridad de estos grupos anárquicos, corporativos sindicales está por encima de cualquier ley y constituciones. La ley en El Alto es Patana, lo demás cuento chino.
Y esta conducta se replica y multiplica en todo el Altiplano. Si un municipio tiene desavenencias, sale a bloquear caminos y rutas, pide la presencia de quien le dé la gana y obliga a los ciudadanos de “a pie” a caminar. La policía puede ir a mirar, pero nada más, porque, si no, son acusados de represores, por el propio Ministro de Gobierno.
Un colectivo explota con una garrafa de gas licuado domiciliario colocada como tanque de combustible, el hecho ocasiona la herida de ciudadanos que hacen uso de este servicio, son los “de a pie” y el Superintendente de Transportes dice que la responsabilidad es de Tránsito, no deberían darle la roseta de inspección. Si se aplica esta norma, los vehículos que transitan en Bolivia disminuirían en el 50 por ciento o más. Así que la Policía de Tránsito prefiere mirar al cielo.
El señor Carlos Romero, Ministro de Autonomías, dice que los departamentos donde se aprobaron las autonomías deberían ir a un nuevo referéndum. “Es una idea nomás” Pero señor Ministro ¡qué ideas que tiene usted!. Me imagino que es a consecuencia de que en su despacho no tiene nada que hacer, y el aburrimiento es fatal para cerebros débiles. Me digo ¿por qué tenemos un Ministerio de Autonomías?. ¿Es que las autonomías necesitan de un Ministerio? Y hasta ahora nada han dicho los universitarios que tiene su “autonomía” enfundada en ese Ministerio. Es decir, sólo podrán ser autónomos los que se sujeten a la autoridad del Gobierno Central. ¿Puede haber ironía más grande?
Me imagino que los autonomistas que han luchado democráticamente para conquistar ese derecho, tendrían que empezar por desconocer a tal Ministerio y su ocurrente Ministro. Están sobrando en el proceso.
¿Este es el país que queríamos con Evo Morales? y ¿estos los cambios profundos? Pues para los que digan sí, les tengo malas noticias. En estos cuatro años de gobierno masista, Bolivia ha retrocedido 12 años, en materia hidrocarburífera, minera, textilera, en el crecimiento de la agricultura, de la ganadería, de la agroindustria. El desempleo ha crecido en el doble del año 1998, tomando en cuenta la migración forzada y los salarios han perdido el 25 por ciento de su valor adquisitivo, no solo por la inflación manipulada sino por la aplicación del tipo de cambio respecto al dólar.
Pero no es todo. Hemos perdido presencia internacional, terreno en la demanda marítima, oportunidades de ampliar mercados y hemos caído en un vergonzoso aislamiento debido a la expansión de la coca y sus efectos en la elaboración de la droga. Recuperar el tiempo perdido, será muy duro.

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