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lunes, 28 de enero de 2008

FINSA SE REPITE, SE RECREA EN REGHOL BOLIVIA

Los ahorristas usureros con la ambición de ganar el 10% perderán sus intereses y perderán su capital y es que no hay cuándo aprendamos de nuestros errores. La historia se repite. Qué sucedió con FINSA?
Los hermanos Arévalo eran dos modestos trabajadores de radio con espacios alquilados en que pasaban su publicidad, vale decir los avisos que contrataban por su cuenta para sostenerse hasta que un buen día...porqué no ofrecemos intereses por el dinero que las personas depositen en una financiera que podemos crear. Financiera Nacional Sociedad Anónima nació en Oruro en coincidencia con el cierre de las minas, cuando aproximadamente 20 mil trabajadores mineros fueron despedidos al perden el estaño todo valor. Dejó de existir el mercado de compra y no había razón de mantener las minas del Estado. Arévalo empezó una campaña radial modesta que fue creciendo a medida que aumentaban los ahorristas. Vamos a invertir en negocios dentro y fuera de Bolivia. Por debajo hicieron correr la voz que los financistas eran "grandes pichicateros" (léase narcotraficantes) que ganaban demasiado pero necesitaban liquidez y lavar el dinero.
FINSA crecio, con ingenio y trabajo los Arévalo se fueron organizando, contrataron personal incluídos ex-funcionarios de las cooperativas de ahorro y crédito y se expandieron a Quillacollo y de allí a Cochabamba cuya prensa les abrió sus puertas, especialmente las radioemisoras, alguno que otro canal de TV. Contrataron periodistas a los que pagaron sueldos jugosos (la misión de éstos era apoyar a FINSA y tapar cualquier comentario o denuncia en contra que pudiera presentarse) Ojo, no todos los periodistas se prestaron al juego, pero algunos dirigentes del sindicato y reporteros que gozaban de cierto prestigio e influencia.
Ingresaron en un círculo de fuego, a mayor publicidad mayores captaciones, mayor burocracia y poco a poco dificultades para devolver el dinero que ingresaba por una ventanilla en forma de ahorro y por la ventanilla del frente salía el mismo dinero en forma de intereses.
Los ahorristas no se contentaron con el 4, ahora querían el cinco y hasta el 6% de interés mensual. Conocí casos concretos de gente honrable que necesitaba dinero por ej. para atender una curación. Vendían algún bien y con sus cinco o seis mil dólares pedían una entrevista con el Sr. Arévalo. "Tenemos un asunto urgente y necesitamos dinero, podría ordenar que nos paguen tres meses adelantados?" Sí, cómo no! Haremos una excepción porque ustedes tienen urgencia. Y los intereses eran pagados. Entonces teníamos en la calle Jordán largas filas de ahorristas que cobraban intereses del ahorro depositado, la gran mayoría ex-mineros con depósitos de 500 dólares como promedio. Con el interés la pasaban bien, sin necesidad de ir a trabajar. Hasta que "la pirámide empezó a desplomarse"
El desplome consistió en una corrida de ahorristas, o socios como los llama Reghol hoy día, muchos a la vez pidiendo la devolución de sus aportes y entonces el pánico porque se pasa la voz, "apúrate que de otro modo te quedarás sin nada" y todos tratando de cobrar a la vez, los empleados de Finsa que eran como 60 tratando de dar largas al asunto, "que vamos a recuperar", que "tenga un poco de paciencia", podemos "fijar una fecha", mil cuentos del tío, embrollos. El cachaneo duró algunas semanas, hubo varios incidentes como que dos de los Arévalo alquilaron una avioneta e iniciaron un periplo fuera del país, supuestamente en busca de recursos para financiar y "asegurar la devolucion". Mientras tanto, como ahora cuando la autoridad no tuvo otra solución que intervenir primero y luego clausurar las actividades de FINSA, hoy como ayer, se levantan los ahorristas a defender a su fuente de ingresos, presionan a la policía, a la opinión pública a los medios a "dejar trabajar a Finsa" porque en el intermedio Finsa quería ganar tiempo, había obtenido la promesa de algunos políticos que "torcerían la mano a la super" y obtendrían "la legalización" hoy como ayer que Reghol tuvo 10 años para legalizar su situación y nunca lo hizo, porque estar en el sistema de seguridad financiera significa pagar un porcentaje de los depósitos a la Super, como lo hacen los bancos y la cooperativa, una especie de seguro para casos de quiebra, con lo que se garantiza la devolución de los depósitos. Se buscaron subterfugios y ya nada dió resultado. Entonces como hoy, la intermediaria, o inmobiliaria, o comercial, como se la quiera llamar había perdido total credibilidad.
Los "socios de Finsa" se organizaron para tratar de recuperar lo depositado o parte de él. Huelgas de hambre, paros, bloqueos, en fin todos los medios para presionar ante el Gobierno que encontrara la forma de evitar "la pérdida de sus ahorros que eran su único patrimonio", dicho sea de paso los ex-mineros recibieron indemnizaciones de Comibol, en un promedio de 10 a 15 mil dólares por familia de modo que después de asegurarse una vivienda precaria, los trabajadores confiaron en Finsa ayer, como hoy en Regnol y se sentían tan felices de haber encontrado un "modus vivendi" que les librara de trabajar, porque además "no había trabajo". Lo que siguió fue una especie de apocalipsis. Dramas familiares, separaciones, juicios, suicidios, uno de los Arévalo terminó de esta forma y el resto de la familia fue a dar a la cárcel, los bienes repartidos, vendidos a precio de gallina tuerta, con tal de poder repartir al menos entre los ahorristas organizados.
Lo extraño de toda esta triste historia es la actitud complaciente de la autoridad. Si la Ley es absoluta clara, las únicas entidades autorizadas a intermediar en el manejo de fondos son los bancos y las cooperativas autorizadas expresamente por la Superintendencia de Bancos. Cómo es que se permite bajo camouflages diversos, lo ilegal que da por resultado la aparición de "víctimas que actuaron bajo su propio riesgo" y la otra explicación está en el respaldo que tienen Finsa antes hoy Reghol en algunos medios de comunicación, radios, estaciones de TV, publicaciones donde a fuerza de ser auspiciadores de sendos avisos, otorgan una falsa confianza a la masa de ahorristas que antes con Finsa hoy con Reghol y otras que las hay y que están actuando bajo nombres diversos, protegidos inclusive por la policía (Finsa o sea los Arévalo llegaron a tener guardaespaldas, servicio de inteligencia, protección logística de ex-militares y ex-policías muy bien remunerados. Cuando se desplazaban por la ciudad, sirenas, motocicletas, armas, cual se tratase de dignatarios de Estado) De ahí que la caída resultó estrepitosa, como también resultará la de aquellas firmas, empresas o personas que lucran piramidalmente con el pueblo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo tienes que informarte mucho, no puedes hablar alegremente sin tener las bases concretas de los hechos. No debes hacer comentarios de cocina, como ejemplo investiga bien que el desglose de la sigla FINSA...

Anónimo dijo...

Quería añadir que los hermanos Arévalo frecuentaban lenocinios como indica la nota y además tenían como socios a varios Jefes y Oficiales de la Policia Boliviana, con decirle que incluso Blas Valencia era compadre del fallecido Nelson Arévalo. Tenían varios negocios juntos entre ellos lenocinios que fueron dejados a cargo de los Policías, es sabido que la mayoría de las casas de cita ilegales e insalubres son de propiedad de Oficiales de Policía (aquellos que egresaron de la Anapol) y tienen el "monopolio" en el manejo de prostitutas y damas de compañía en todo el país y principalmente en Santa Cruz. Es hora de ir a cobrar todo lo que nos estafaron los Arévalo a sus socios policías.