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domingo, 21 de febrero de 2016

el fuego intencionado de Nerón quemó Roma. Nerón culpó del incendio a los cristianos. Pagaron con la vida los cristianos el pecado de Nerón que había matado a Agripina su madre y buscó distraer la atención con un incendio. Valverde compara aquello con las hordas criminales quemaron la Casa del Pueblo y buscaron a Sole para "colgarla y distraer al pueblo del tema de Gaby y de la derrota de Evo en el plebiscito del 27. interesante lectura de El Deber. Sc.

Nerón quemó Roma; sobre este hecho, tanto contemporáneos como historiadores de la época culparon a Nerón del suceso y lo presentaron cantando con su lira mientras contemplaba extasiado el poder devorador de las llamas. En el momento del incendio, Nerón llevaba diez años a la cabeza del imperio. En su primera etapa de Gobierno había resultado un ejemplo de respeto a las tradiciones políticas romanas, pero para entonces ya mostraba una forma de Gobierno despótico. El episodio que originó este declive fue el asesinato de su propia madre, Agripina. El incendio, casual o intencionado, no consiguió disipar las sospechas de que el propio Nerón había sido el causante del incendio. En su momento, fue necesario buscar urgentemente a un culpable y para ello recurrió a una de las minorías religiosas: la de los cristianos.

La estrategia de Nerón no fue más que un intento desesperado por encontrar a quien culpar de lo ocurrido y poder alejar de sí las sospechas. Claro, eso pasó el año 64 de la era cristiana, pero no es difícil encontrar paralelos con lo ocurrido en El Alto de La Paz, donde hordas criminales (falta saber enviados por quién) quemaron las instalaciones de la municipalidad de esa ciudad, causando la muerte de seis personas (se dice que dos de ellas fueron asesinadas a golpes).

Nerón mató a Agripina, incendió Roma y persiguió a los cristianos; el Gobierno está en la mira por posibles hechos de corrupción y (no puede ser casualidad) se quema la Alcaldía de El Alto, con lo que surge la pregunta: ¿CAMC y la señora Zapata se convierten, por asociación, en Agripina?; mientras, un viceministro acusa a la oposición por lo ocurrido. Demasiados parecidos, reitero, como para no mirar los hechos bajo el mismo cristal histórico.

La mentira que pretendió instalar el entorno presidencial negando en primera instancia a la señora Zapata y descargando la furia de Quintana, sobre todo contra quien denunció, no dio resultado y terminó haciendo que ahora se vea a ‘otro’ Evo. La torpeza de la respuesta generó que ahora se lo sospeche de corrupción, algo impensado, pero no imposible; el presidente está en la mira por un posible tráfico de influencias.
El mismo Evo Morales, tratando de sacarse de encima el problema y a la propia señora Zapata, dijo: “Si fuera funcionaria del Gobierno, a la cárcel; pero no lo es”, declaración que demuestra que las denuncias tienen asidero.

Está claro, esta vez, Nerón no logró matar a Agripina y el fuego parece haberse volcado en su contra…