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sábado, 30 de mayo de 2015

Los Tiempos interpreta a Bolivia cuando proclama que "no bastan las renuncias" hace falta CAMBIO PARA BIEN. esto es, que los nuevos tribunos, los que elegirá la Asamblea, sean y actúen con independencia, más claro sin sujetarse a Evo, a García, ni al MAS. será la única forma de poner en vigencia la DEMOCRACIA. es como pedir "peras al olmo".

Estos cambios de personas y de la normativa deben surgir de un amplio acuerdo político-social, de manera que el OEP pueda recuperar legitimidad y confianza
En la crisis por la que atraviesa el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) se ha encontrado una vía, así sea insuficiente, para remontarla: la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral, de manera que la Asamblea Legislativa proceda a elegir a sus nuevos miembros.
Pero, hay que estar convencidos de que se trata sólo de una parte del problema. El de fondo, aquel que desde la promulgación de las normas vigentes en el marco, dizque de la nueva Constitución Política del Estado, es la vocación hegemónica que en demasiados momentos  predomina en varios niveles del MAS y el Gobierno y su poca o ninguna predisposición a respetar el probablemente más importante instrumento del sistema electoral, básico, a su vez, de un sistema democrático: un Órgano Electoral que conduzca los procesos electorales en forma transparente e independiente.
Esto significa que si en el MAS y el Gobierno se mantiene el propósito de contar con un Órgano Electoral en función a su propio proyecto de poder, a lo más que se podrá llegar es a un recambio de personajes pero que, de igual manera, estarán subordinados a las instrucciones de la mayoría política circunstancial.
La historia del país está llena de ejemplos de esta naturaleza, lo que en parte explica las opciones violentas en la conquista del poder. En cambio, el proceso democrático inaugurado en 1982 ha podido mantenerse en el tiempo, pese a las profundas crisis político-económicas que se han atravesado gracias a la adhesión democrática de la ciudadanía, como a la decisión, en 1992, de conformar una Corte Electoral con gente independiente e idónea, que se mantuvo hasta el arribo del MAS al poder.
Esto significa, en consecuencia, que se debe recuperar el principio de la real independencia del Órgano Electoral. Para ello, al nombramiento de personas idóneas en el OEP, incluyendo a los vocales de los tribunales departamentales (donde van muy contadas excepciones, ha primado la filiación política), debe seguir la reforma de la normativa electoral vigente. Las dos leyes que rigen este rubro junto a las innumerables resoluciones emitidas en este periodo, han conformado un sistema sometido a la arbitrariedad y la restricción informativa, como se ha visto con impotencia, en el manipuleo de los resultados electorales tanto en el nivel nacional como en el regional. En este último, transgrediéndose incluso principios básicos de sana convivencia como la vigencia de una disposición sólo si es debidamente publicitada.
Adicionalmente, estos cambios de personas y de la normativa deben surgir de un amplio acuerdo político-social, de manera que el OEP pueda recuperar legitimidad y confianza.
Nuestra historia, la más cercana como la que se remonta a décadas pasadas, da abundantes ejemplos de lo pernicioso que a la larga resulta el afán de poner a los jueces electorales al servicio de los gobernantes de turno.
Por eso, y considerando que ni siquiera las fuerzas gubernamentales serían a la larga las beneficiadas, lo que corresponde es hacer cuanto esfuerzo sea necesario para evitar situaciones de colapso,  más aún si la experiencia demuestra que es posible introducir cambios en el país dentro del marco democrático. El desafío está, pues, planteado. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

como todos sabemos Paulovic que sostiene su columna "la noticia de perfil" es el más cuerdo de los humoristas bolivianos, aún cuando escribe sobre "el apoyo a Evo de los locos del manicomio Pacheco de Sucre", ja, ja, ja!

No es que mi corresponsal eventual en Sucre hubiera perdido la razón, lo que sucede es que todo el elenco gubernamental permanece aún en la histórica ciudad donde casualmente funciona el más prestigioso instituto psiquiátrico del país, conocido popularmente como el manicomio Pacheco, circunstancia que influye en la imaginación de los chuquisaqueños, pues es bien sabido que no hay locos tontos o ausentes de imaginación.
Ese hecho redunda en la felicidad de mi reportera Macacha que –como ustedes saben– es cochabambina y, por lo tanto, imaginativa, cualidad que fue reconocida por don Miguel de Unamuno en un ensayo titulado “La imaginación en Cochabamba”.
Tal vez sea por ello que mi corresponsal temporal y accidental en Sucre nos siga informando acerca del entusiasmo y fervor político que ha despertado en el manicomio Pacheco la llegada del insigne Mandatario vitalicio que se ha propuesto no sólo nuestro retorno al mar, que nos fue arrebatado por Chile, sino también convertir a Bolivia en una potencia nuclear con la cooperación de Rusia y del señor Putin.
Dice mi corresponsal en Sucre que esta última noticia provocó el desborde mental en varios internos del manicomio y la depresión total en aquellos pacientes que imaginaban ser Catalina de Rusia y María Valevska, aunque la mayoría de los enfermos internos prorrumpió en vítores al mandatario Evo.
Según mi corresponsal, los orates del manicomio Pacheco siguen paso a paso las actividades del presidente Evo en la Capital Sucre y demostraron gran extrañeza al enterarse de que algunas autoridades locales le hubieran entregado las llaves de la ciudad, argumentando algunos que el Presidente es un mal inquilino, pues trata de apropiarse de las casas en que vive, como sucede en el Palacio de Gobierno de la ciudad de La Paz, más conocido como el “Kesti Palacio”.
Sorprendió a los internos del manicomio la entrega a Evo de las llaves de la ciudad, y más bien mocionaron que el Pacheco obsequiara al Primer Mandatario una camisa de fuerza como las que utilizan en ese establecimiento de salud para que el señor Evo Morales lo use en La Paz donde no puede permanecer quieto por algunos días. Esto debido a que se conoció en el manicomio la noticia de que ahora se le ha antojado visitar Vietnam, moción que fue aprobada por la mayoría de los reclusos de salud.
Felizmente, mi corresponsal y pariente espiritual me anuncia su próximo retorno para realizar juntos las etapas previas a la Fiesta de Jesús del Gran Poder, acontecimiento religioso y folklórico al que no podemos faltar, ella en lo que se refiere a lo folklórico y yo que asisto por convicción religiosa, aunque a veces nos ponemos de acuerdo.

lunes, 25 de mayo de 2015

traición a Bolivia. que China, Brasil y Perú hubiesen montado el corredor bioceánico prescindiendo de Bolivia, es simplemente inexplicable. quiere decir que no toman en cuenta a Bolivia. que no confían en su Gobierno, que su diplomacia no funciona, que los intereses nuestros no están siendo respetados. lo sucedido es inadmisible, inexplicable, suficiente motivo para que nuestra FFAA echen del poder a los falsos representantes del pueblo. El título es nuestro, el texto de Humberto Vacaflor

Aparte de algunos detalles, el hecho de que el territorio boliviano haya sido excluido, a propósito, sin ningún disimulo, del proyecto del ferrocarril entre el Pacífico y el Atlántico, muestra que el país tiene una muy mala reputación.
China, la segunda o quizá primera potencia económica del mundo, aprobó el trazado que ha sido hecho para evitar cualquier contacto con Bolivia, dando una amplia curva por el norte, bordeando los límites de Pando.
Brasil, el país más grande de América latina, el que comparte con Bolivia la más extensa frontera común en Sudamérica, aprobó el trayecto que da aquel giro tan visiblemente forzado para evitar nuestra geografía.
Y Perú, el país que tiene tantas afinidades y un pasado común con Bolivia, también dio el visto bueno al ferrocarril que será un arco esforzado alrededor del extremo norte de Bolivia.
Hay más de dos mapas de la región que se han difundido en medios internacionales, con algunas variantes sobre los puntos de llegada del trayecto en ambos océanos, pero todos ellos mostrando que el propósito de los tres países es evitar, por todos los medios, cualquier posibilidad de pasar por territorio boliviano. Las relaciones diplomáticas con esos tres países no han sido cuidadas.
Si Bolivia parece ahora una colonia china, a juzgar por todo lo que se vende en las calles y todo lo que el gobierno del MAS compra, con todos los motivos y con precios exorbitantes, desde inservibles satélites hasta barcazas que nunca llegan, pasando por todo lo que se pueda uno imaginar, debería tener un embajador de calidad equivalente, pero no es así.
Brasil es el primer comprador de gas natural boliviano, el receptor de miles de bordadores que trabajan en talleres claros y oscuros, mientras nos vende muchas cosas por debajo de la mesa. Y no hay embajadores.
Perú es el país que se beneficia, en la parte sur-oeste de su territorio, del GLP subvencionado, y a cambio nos vende pescados, frutas y verduras, a tal punto que ha creado una dependencia similar a la que soñó el estratega de la confederación. Allí, es como si no hubiera un embajador.
La imagen internacional del país, a juzgar por este incidente, es muy, pero muy mala. Habría que hacer algo por corregir semejante fama.

domingo, 24 de mayo de 2015

Felicitar a Los Tiempos por el celo que pone en el seguimiento al Proyecto Misicuni. porque "no se deja confundir con los cantos de sirena" del responsable del Proyecto que viene "enmascarando los retrasos" de la empresa china que se está convirtiendo en un Superman, al asumir megaproyectos ya van cuatro a nivel nacional no obstante de las fallas que está cometiendo.

A los muchos motivos de preocupación ya bien conocidos, la Empresa Misicuni ha sumado un nuevo elemento al advertir que sin la fase III de nada servirá concluir la fase II, pues el agua no será suficiente para llenar el embalse

Si hay algo que se puede afirmar sobre la marcha del Proyecto Múltiple Misicuni (PMM) es que cada noticia sobre el tema siempre resulta peor de lo que temían hasta las más pesimistas previsiones. Son éstas las que una y otra vez se cumplen y cualquier esfuerzo que se haga para alentar la esperanza en un cambio de rumbo termina condenado a una nueva frustración.

Las más recientes señales de alarma sobre el futuro del proyecto Misicuni las han dado los últimos informes sobre la manera y el ritmo al que la empresa china Camce Engineering está ejecutando las partes de la obra que se adjudicó. Según los datos proporcionados por la empresa supervisora de la obra, Engevix Caem, mediante un informe presentado a la Asamblea Legislativa Departamental, ya se ha acumulado un retraso de 79 días en la primera etapa y algo similar estaría ocurriendo con el otro paquete adjudicado a la misma empresa.

Lo menos que podría esperarse ante tal situación es que la empresa constructora dé a través de sus representantes las explicaciones correspondientes y asuma las consecuencias contractuales correspondientes. Pero esto parece imposible porque ha sido nada menos que el presidente de la Empresa Misicuni quien ha prohibido a los ejecutivos de Camce hacer declaraciones y ha optado por asumir su defensa, y a ello dedica sus mejores esfuerzos, en vez de dirigirlos a exigir, como correspondería, el cumplimiento de contratos.

Como si los nuevos atrasos que obligan a las ya consabidas ampliaciones de plazos, con las consiguientes modificaciones de cronogramas y presupuestos no fueran suficientes motivos de preocupación, la Empresa Misicuni ha introducido durante los últimos días un nuevo elemento al caos técnico, financiero y legal en que se desarrolla el proyecto. Ha pedido que se dé carácter de máxima prioridad a la ejecución de la III fase del PMM, dejando entrever que de nada servirá la fase que está actualmente en ejecución si no se la complementa de manera inmediata con la perforación de dos túneles para que las aguas de los ríos Vizcachas y Putucuni alimenten a la represa y puedan llenar los 120 metros de altura.

De las explicaciones dadas por el presidente de la Empresa Misicuni, se deduce que si no se ejecuta pronto la III fase no habrá manera de que el agua alcance el nivel del embalse una vez que la fase II quede concluida. Es decir, algo habría sucedido para que las previsiones originales sufran una muy radical modificación. Lo que si bien no resulta nada sorprendente dados los antecedentes, no por eso es menos alarmante si se considera que son muchos los años y los millones de dólares que habrá que agregar antes de que el agua comience a fluir.

Mientras tanto, Camce Engeenering sigue acumulando los contratos que se adjudica. Además de Misicuni, el tramo 1 del ferrocarril Montero-Bulo Bulo y la construcción de la planta industrializadora de azúcar de San Buenaventura, suma la Planta Industrial de Sales de Potasio en Uyuni a pesar de no estar cumpliendo con los que ya tenía en su cartera.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Los Tiempos ve mala señal en la dependencia de insumos para la alimentación que son importados. el corte al subsidio del pan provoca furia y de la inmensa población, traición al pueblo, sin desconocer la especulación, el agio, la escasez y el enriquecimiento de los especulaldores. Lo del "pan nuestro de cada dia, es mala señal" de tiempos difíciles.

Con cada año que pasa está aumentando la dependencia de nuestro país de alimentos provenientes del exterior y eso no deja de ser una mala señal
A las muchas señales que a diario dan cuenta del cambio sustancial que está produciéndose en los mercados internacionales durante los últimos meses y de los efectos que esos cambios tienen y tendrán sobre la economía nacional, se ha sumado durante los últimos días la decisión gubernamental de suspender la subvención de la harina destinada a la producción de pan de batalla.
La medida ha sido recibida con muy diversas reacciones que van desde la furia de quienes más directamente se beneficiaban de esa política gubernamental –los empresarios del rubro de la panadería– en un extremo, hasta los elogiosos análisis y comentarios provenientes de destacados analistas de la realidad económica nacional. Y al medio, la inmensa mayoría de la población cuya experiencia cotidiana no resulta suficiente para comprender una medida que, aparentemente, traiciona uno de los principios rectores de la política económica aplicada en nuestro país durante los últimos años.
Es probable, como no podía ser de otra manera, que la decisión gubernamental haya estado en última instancia inspirada en un cálculo muy pragmático de la relación entre el costo y el beneficio de la medida, tanto en términos económicos como políticos.
No se debe perder de vista, sin embargo, que la disposición gubernamental tiene como telón de fondo la drástica caída del precio de la harina en los mercados internacionales, lo que tiene especial efecto en Argentina, país cuya producción excedentaria busca acomodo, así sea a precios bajos, en mercados como el nuestro.
En tales circunstancias, resulta de lo más razonable la decisión gubernamental, pues si hay algo que a los bolivianos nos ha enseñado la experiencia histórica es que las subvenciones y las políticas encaminadas al control de precios no dan más resultado que la especulación, el agio, la escasez y el enriquecimiento de quienes más directamente se benefician con los precios artificialmente fijados.
No es menos cierto, sin embargo, que un fenómeno muy similar está produciéndose con muchos otros artículos alimenticios que están siendo importados con ventaja para los importadores gracias a las crecientes diferencias cambiarias con nuestros vecinos, causando por contrapartida muy serios daños a la capacidad productiva de los pequeños agricultores, cuyos productos están destinados al mercado interno. Esa tendencia se refleja en el hecho de que en el último quinquenio (2010-2014), la importación de alimentos destinados al mercado interno creció en 93 por ciento, lo que contrasta con el aumento de las exportaciones de soya y otros productos destinados a mercados del exterior.
Como se puede constatar a la luz de esos datos, lo que está ocurriendo con el precio del pan es sólo una pequeña porción, muy representativa pero no la única, de una tendencia que no debe pasar desapercibida. Es que con cada año que pasa está aumentando la dependencia de nuestro país de alimentos provenientes del exterior y eso, para mal o para bien, como en este caso, no deja de ser una mala señal.

domingo, 17 de mayo de 2015

excelente cierre de Carlos Antonio Carrasco de su tarea en La Haya. mucho debemos comentar, aunque rescatamos ya el elogio al silencio boliviano en La Haya, fue positivo que solo el vocero Mesa hubiese declarado, aunque no lo dice el diplomático, si Evo se abstenía de ciertas declaraciones la COSA habría estado mejor. Aplausos Carlos Antonio. Inmejorable!

La fase oral en el juicio que sigue Bolivia contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya se ha registrado con notable rapidez en las lenguas oficiales de ese organismo, en las que los expositores recitaron sus alegatos. Esos documentos denominados “Verbatim Record” suman 220 páginas (más anexos) y comprenden las cuatro sesiones celebradas del 4 al 8 de mayo de 2015. Servirán de base a las reflexiones internas para la dictación del fallo de la Corte y reposarán en los archivos históricos de ese organismo. A continuación, se ofrece cuatro crónicas sobre aspectos llamativos de las sesiones.
Un británico que fue juez y parte
Ninguna pregunta formulada a las partes, por algún juez en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), es totalmente cándida o inocente. Casi siempre trae consigo una carga explosiva que, dependiendo de su contestación, puede causar destrozos a veces irreparables en el desprevenido litigante. En 2012, cuando el magistrado marroquí Mohamed Bennouna (72) interrogó “si Chile o Perú considerarían de acuerdo a la Declaración de Santiago (1952) a fijar un territorio soberano de jurisdicción exclusiva”, esa simple duda le estaba otorgando, virtualmente, al Perú 22.000 kilómetros cuadrados para ampliar su frontera marina.
Mientras Sir Christopher Greenwood (62), miembro de la Corte desde 2006, lanzó el 4 de mayo su pregunta capciosa “¿en qué fecha mantiene Bolivia que se concluyó un acuerdo respecto a la negociación relativa al acceso soberano?” no pensaba satisfacer una curiosidad histórica o poner en orden su calendario de eventos. Su intención fue precisamente obtener una respuesta no de la parte boliviana, sino de dar oportunidad al contrincante chileno de refutar, como en efecto lo hizo su compatriota-litigante, cuando negó la existencia real de un acuerdo que hubiese comprometido la fe del Estado chileno en la posible cesión a Bolivia de una salida soberana al mar.
El presidente Evo Morales, justamente alarmado, confesó públicamente su estupor ante la falta de ética del inglés, por haber soslayado el hecho de haber servido profesionalmente a Chile durante su pleito con el Perú. En cambio, su colega James Crawford (Australia), más honesto, se excusó del caso, por idéntico motivo. Elemental preocupación que señala descuido de quienes deberían haber monitoreado los antecedentes de Greenwood y actuar en consecuencia, como lo hizo Perú en 2012, pues una posible  recusación gestionada por Bolivia hubiese sido enteramente pertinente.
En todo caso, asombra y asusta que antes de que Bolivia respondiese al desafío, fuese Chile que, mediante uno de sus abogados (también británico), tuviese el comedimiento de contestar aquella pregunta que no le estaba destinada. Ese entronque huele a una comedia premeditada.
En este enredo judicial, la conexión chileno-británica (o anglo-sajona) es sorprendentemente notoria. Cuatro miembros del colectivo jurídico de Chile son de ese origen que, por cierto, se alinean por su lógica legal, por la secuencia en sus procedimientos y hasta por sus empolvadas pelucas en esa escuela de pensamiento. Por añadidura, también inglés, es un monje negro que solo sale de la niebla londinense cuando es menester y de quien nos ocupamos en otra nota.
Un lord inglés al servicio de Chile
La fascinación chilena por la pérfida Albión (antiguo nombre de la isla de Gran Bretaña) es antigua y consistente. Comenzó antes de la Guerra del Pacífico, pues Inglaterra provocó ese conflicto, se enriqueció con los minerales explotados en los territorios conquistados e influyó en los hábitos y costumbres trasandinos hasta bien entrada la etapa republicana. Esa circunstancia explica la adhesión encubierta de Chile, al lado de Londres, durante la Guerra de las Malvinas, cuando sus infidencias contra la Argentina, transmitidas al Almirantazgo, posibilitó el hundimiento de barcos argentinos, con centenas de bajas en alta mar. Más tarde, en ocasión del asedio en Londres al general Augusto Pinochet, perseguido por la Justicia, la Dama de hierro, Margaret Thatcher, visitó ostensiblemente la cueva del dictador, exclamando que éste había sido un leal amigo del Imperio.
Esos escarceos románticos ahora continúan con la contratación de abogados de la corona para enfrentar a Bolivia en la CIJ, pero también con el reclutamiento de Mark Malloch Brown, que bajo el título de “consultor en comunicación” (FTI-Consulting Strategic Communication) o algo por el estilo, brinda su linaje y su libreta de direcciones al servicio de Santiago y de sus intereses. Es alquiler módico en comparación con la ejecución positiva de las tareas encomendadas a un alfil con la copiosa hoja de vida de Sir Mark, quien fue sucesivamente editor de The Economist, asesor de Sawyer Miller para el referéndum en Chile, en la campaña de Vargas Llosa (1990), en las elecciones en Bolivia (1989), y otras, antes de enrolarse en el Banco Mundial, y luego penetrar en la ONU, donde llegó a Subsecretario General, y después trepar al Ministro del Reino Unido (gobierno de Gordon Brown).
Mozo inteligente y con talento para hacer el bien y todo lo contrario (enfrentó acusaciones en el escándalo “petróleo por alimentos”). Apto en relaciones públicas, hábil en lenguas, esposo de una americana rica y amigo de George Soros. O sea, todas las cualidades reunidas para hacer un lobby discreto pero eficaz en los corrillos oficiales y oficiosos de La Haya, en Londres, que tiene en el bolsillo, en Nueva York (allí frecuentó en el PNUD a Heraldo Muñoz) y en Washington, donde usará al máximo esa ligazón umbilical con el Reino Unido, apellidada “special relationship”, que traducida al léxico diplomático quiere decir “cubrirse recíprocamente las travesuras legales y de las otras”. Este acápite es significativo, en momentos en que los vínculos americanos con La Paz no son de los mejores. Con entrada en la gran prensa de Fleet Street y más allá, no es difícil para él plantar artículos y comentarios en The Economist, Foreign Affairs y otros medios que los jueces de la CIJ leen, para alimentarlos e intoxicarlos con información y desinformación del diferendo boliviano-chileno.
En la acera del frente, Bolivia batalla con las armas que le provee su diplomacia artesanal, sin vinculaciones ni la sofisticación que el caso exige y excluyendo de su equipo jugadores de primera liga, por no vestir la casaca de moda.
El coreano misterioso
Originaria de un lado de Corea, su familia emigró a los Estados Unidos, donde hace 62 años nació Harold Hongju Koh, quien, cual sus hermanos, logró el sueño americano al dotarse de una educación universitaria. Pero como ese escalón es solo el primero para subir a la cumbre, el joven Koh, luego de vencer aquella poliomielitis que lo dejó rengo, se afilió al Partido Demócrata y se incrustó de asesor en el Departamento de Estado, de donde fue reclutado por Clinton para convertirlo en Subsecretario de Derechos Humanos. Más tarde, Obama lo nombraría su consejero en ese mismo campo, antes que el ambicioso asiático decida reciclarse como profesor en la Universidad de Yale.
Fabricante de la arquitectura legal para justificar los mortíferos aeroplanos apodados “drones”, no pudo vencer el veto con que los estudiantes de la NYU ( New York University) bloquearon su acceso a la Facultad de Derecho. Hábil decorador de interiores, el Canciller chileno aceptó prontamente la sugerencia de contratarlo como parte de su equipo legal ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Aparte de ser un mensaje subliminal y lambiscón a la Casa Blanca, ese rostro asiático adornaría el pelotón chileno. Así pues, en la distribución de tareas del alegato contra Bolivia, quién mejor que Koh para lanzar la velada advertencia a la Corte, cuando en su turno del 7 de mayo dice: “la demanda de Bolivia tiene amplias implicaciones para la santidad de los tratados y la capacidad de las naciones a entablar libremente discusiones diplomáticas, sin prejuicios sobre lo que ya se había acordado” (Verbatim Record 2015/20, página 39)
Su mensaje fue claro y fuerte: una amenaza casada con chantaje. Si la CIJ admitía su competencia para conocer la demanda boliviana, acudirían ante ella muchos países ansiosos de rectificar sus fronteras, comenzando por la propia Bolivia, que tenía vigentes 12 tratados suscritos con sus vecinos. Es más, dijo, si la CIJ acepta la demanda boliviana se estimulará a “re-litigar la historia del continente y sus fronteras”.Su desplante me causó estupor y, en un encuentro casual en el pórtico del Palacio de la Paz, me permití interpelarlo, para indagar el verdadero alcance de su bizarra advertencia, dada la naturaleza del pasaporte del que era portador y su apego a la eficacia de los “drones”. Su respuesta tan lacónica estuvo acompañada de su sonrisa budista: “No coments”.
Sala de prensa
Los chilenos cuando invaden, lo hacen masivamente, y La Haya no fue excepción alguna en ocasión de las audiencias orales realizadas entre el 4 y el 8 de mayo de 2015. Aparte de Telesur (antena sevillana), el evento no interesaba a otros medios que no sean chilenos o bolivianos. Los primeros estuvieron representados por diez canales y 35 periodistas de todo pelambre. Bolivia, tímidamente, por cuatro cadenas televisivas casi unipersonales y otros  cuantos corresponsales. Pero en las dos salas de prensa imperaba la integración con anécdotas, bromas e ironías —por igual— a costa de los tiesos delegados gubernamentales y de la fauna parlamentaria que a uno y a otro costado de los Andes, transita con parecido apetito de figuración y ostensible vacuidad.
CHILENOS. Inquietos por la crisis ministerial provocada por iracunda mandataria Michelle Bachelet, la frondosa delegación, que incluía además de su heraldo Canciller, al alto y desgarbado presidente del Senado, Patricio Walker, a su esmirriado y locuaz portaestandarte de la Cámara de Diputados, Marco Antonio Núñez, quien para hablar con Carlos Mesa subía incesantemente de grada en grada la escalinata del Palacio de la Paz, sin lograr sobrepasar la cintura de su interlocutor. También merodeaba los corrillos Jorge Tarud, avaro de estatura, fumador empedernido, cuya incontinencia hasta le comprometió la  lengua; ese es el parlamentario que más exuda antibolivianismo. En cambio, la diputada por Valparaíso, Andrea Molina, con sus ojos verdes esmeralda, me cautivó tanto como las olas del mar cautivo.
Entre la gente de prensa, sobresalía por su perspicacia y hondo saber de la realidad nacional, Tamara Avetikian, columnista de El Mercurio; José Luis Repenning, de la cadena Mega Tv, que me regaló con su familiaridad sobre la Guerra del Pacifico. Me explicaron, con cautela, que el problema para Bolivia no sería convencer a la costra gobernante, sino a la opinión pública chilena.
BOLIVIANOS. Una sabia decisión impuso a todos los miembros de la delegación un riguroso embargo en sus declaraciones a la prensa. Creo que su silencio fue la más grande contribución a la causa marítima. Primero, porque los doctos eran los menos y los profanos, abrumadora mayoría. Eso se comprobó en el decurso del juicio, cuando la parte contraria, en su alegato, citaba en su beneficio las imprudentes opiniones que recogió la prensa a lo largo de los años. Centralizar en el vocero Carlos Mesa la posición oficial del país fue una  atinada medida que protegió a Bolivia de improvisadas estridencias. Los medios nacionales, con sus escasas herramientas disponibles, cubrieron las noticias, al igual que sus pares chilenos, en el límite de sus posibilidades, en la fase oral, pues dependían de una desastrosa interpretación al español, repetidas veces señalada por la CIJ como “no oficial”. Un botón de muestra fue que al más articulado de los abogados bolivianos, el profesor Payan Akhavan, se lo hizo aparecer como tartamudo por la incapacidad del intérprete de seguir su fluida disertación y por no captar su fino humor.

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sábado, 16 de mayo de 2015

que Evo haga del ataque a Chile algo personal, que se estrella con asuntos internos de Chile, cuando en verdad la delegación en La Haya cumplió bien "los republicanísimos, excancilleres y hasta los masistas" "ASÌ NO!" repite Carlos Valverde en texto valiente y sincero

Claro que me gustó ver a los republicanísimos expresidentes Eduardo Rodríguez Veltzé y Carlos Diego Mesa encabezando el equipo jurídico en La Haya; ¡cómo no! Me agradó ver y saber que los excancilleres Murillo de la Rocha, Toto Fernández y Loayza reforzaron con presencia, sapiencia y conocimiento al buen equipo contratado por el Estado para hacer la defensa argumental del justo reclamo de nuestro país.
Cómo no me va a gustar… la verdad es que desde que se instaló la Audiencia, leí casi todo lo que salió sobre el tema y en mi buen ánimo, “hasta me hice el opa”  cuando vi a Sacha Llorenti acompañando a la delegación gubernamental que, no desentonó.
En efecto, el Canciller Choquehuanca (reconozco que me dio miedo que se declare el último Inca vivo “y en vivo”) y los ministros que, como es de rigor, debían estar ahí y fueron discretos, dejando el protagonismo a los que correspondía. Bueno, hasta no me estorbó (yo que soy quisquilloso) ver a los parlamentarios… ya está… lo hicimos bien… todos.
Casi todos, en realidad, porque aquí, en nuestro país la cosa no salió igual: don Evo lo hizo muy mal metiéndose en asuntos internos de Chile (esto lo van a festejar cuando les toque cobrarlo, los trasandinos) con su Constitución, con su sistema político/económico interno, con el asunto de los Mapuche encarcelados en el vecino país…
¡¡¡Por favor!!! ¿Evo Morales viene a hablar de irrespeto a los Derechos Humanos Indígenas? Él, cuyo Gobierno no termina de esclarecer lo ocurrido en Chaparina y que insulta a los indígenas del Oriente llevando a Sacha Llorenti a la mismísima La  Haya, ¿reclama por indígenas ajenos? ¡Trate bien a los propios, señor Presidente y listo!
Apoyo, por supuesto, la participación nacional en La Haya pero, no soy de los corifeos acríticos que asumen, por miedo o por convencimiento, que es ser antipatria quejarse o ser crítico con los desaciertos internos cuando estamos en un acto de importancia nacional como el ocurrido en La Haya (por eso los trapitos sucios se lavan en casa).
¡Me niego! no quiero callarme por los desaciertos del Presidente en sus conferencias de prensa referentes al tema marítimo y su arremetida personal  contra Chile; lo que los chilenos hagan con su Constitución (aprobada en Plebiscito, por si acaso), con su organización económica, con la administración de su Estado, es asunto de ellos y de sus pueblos y eso se llama “intromisión”, cosa que el presidente Morales exige permanentemente que no se haga con el país; se predica con el ejemplo… digo.
El autor es comunicador.