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viernes, 26 de agosto de 2011


tradición de conquista y dominación con método similares a los usados para someter a las etnias del oriente que se rebelan y rechazan la intromisión de productores de coca en sus dominios. con la coca llegará "la maldición" y quieren la carretera fuera de su territorio del TIPNIS, identifican a "los nuevos conquistadores" (Editorial de El Dia., SC)

Cuando llegaron los conquistadores a América utilizaron dos métodos muy eficaces para dominar a los nativos. Les arrebataron sus mujeres para destruir el núcleo familiar de los pueblos y en segundo lugar, destruyeron su hábitat para matarlos por inanición o en todo caso, facilitar la esclavización de los varones. En la zona de Cuyo, en Argentina, los colonizadores mataron de esta manera a más de 100 mil indígenas de la etnia Huarpe, cuya base alimentaria era el fruto del algarrobo, especie muy abundante en la región. Cortar y quemar todos los árboles fue la manera más efectiva de aniquilar a este pueblo pacífico, que ya había sido conquistado siglos atrás por los incas.

Evo Morales, heredero de la tradición conquistadora e imperialista de los pueblos andinos, ha propuesto los mismos métodos que usaron los opresores del pasado para destruir a las etnias del oriente boliviano que consiguieron sobrevivir al avance incaico y la posterior invasión española. A los nuevos “colonizadores” bolivianos, es decir, a los cocaleros de origen quechua y aymara que expanden sin control sus cultivos y ayudan a diseminar la industria del narcotráfico en el país, les ha encomendado la tarea de dominar sexualmente a las nativas que habitan el parque Isiboro Sécure, extensión de un millón de hectáreas que pretende, con denodado ahínco, partir en dos, lo que facilitará el exterminio.

La “marcha hacia el oriente” es un viejo proyecto de la élite andinocentrista boliviana que se ha ido ejecutando de manera pacífica y sobre todo, ha sido dirigida hacia la búsqueda de la consolidación de un Estado nacional sostenible, integrado y autoabastecido de los productos básicos. Pese a todas las luces y sobras de este proceso, el beneficio ha sido mutuo. Las llanuras orientales se han convertido en el granero de Bolivia y, por otro lado, millones de habitantes de las zonas altas encontraron aquí el medio de sustento y prosperidad que habían perdido en el altiplano y los valles, donde las tierras fueron sometidas a un proceso de sobredistribución que terminó volviéndolas improductivas.

El régimen de Evo Morales ha bastardeado por completo ese proceso de integración, dominado por los odios, el resentimiento y por una visión expansionista destructiva y racista, destinada a aniquilar el aparato productivo de las tierras bajas. El proyecto carretero Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, pone en evidencia también, que el proyecto no es solamente clasista, sino también étnico y geopolítico, pues supone aniquilar a las comunidades indígenas de la región, con el fin de aimarizar por completo el país, desde Pando hasta Tarija y de Puerto Suárez a Tambo Quemado.

El conflicto por el Tipnis ha desnudado al verdadero Evo Morales, un colonizador cocalero que no medirá las consecuencias con tal de expandir su negocio en el territorio nacional. Su Gobierno está llevando adelante un proceso de destrucción de la imagen de los pueblos indígenas del oriente, tal como lo hicieron los conquistadores, quienes llegaron al extremo de afirmar que los “indios” no tenían alma. El régimen los ningunea, les dice que son una minoría insignificante, los acusa de ladrones, de corruptos afirma abiertamente que esas tierras que ocupan deberían ser destinadas a otros usos en lugar de seguir siendo “santuarios” naturales al servicio de “nadie”. Tal cual lo hicieron los viejos conquistadores, quienes no ahorraron sangre ni fuego para destruir todo lo que se interponía con sus intereses.
El conflicto por el Tipnis ha desnudado al verdadero Evo Morales, un colonizador cocalero que no medirá las consecuencias con tal de expandir su negocio en el territorio nacional. Su Gobierno está llevando adelante un proceso de destrucción de la imagen de los pueblos indígenas del oriente, tal como lo hicieron los conquistadores, quienes llegaron al extremo de afirmar que los “indios” no tenían alma. 
 

lunes, 22 de agosto de 2011

confrontar consigna con que pasará a la historia


La polarización política, tan cara para el MAS y sus principales dirigentes, hace que medidas que tienen una potencialidad de transformación se conviertan en acciones que durarán lo que duren sus impulsores. Es el caso concreto de la elección de las autoridades judiciales. Desde diversos ámbitos se ha hecho llegar a las autoridades del Gobierno y de la Asamblea Legislativa legítimas y pertinentes sugerencias para perfeccionar este novedoso procedimiento. Pero la incapacidad de éstas de escucharlas y canalizarlas, así como la forma e irregularidades prevalecientes en la selección de los postulantes a ocupar el Órgano Judicial y las diversas manipulaciones que se han hecho para legitimar ese procedimiento, permiten prever —más aún si se revisa nuestra historia— que este procedimiento ha sido condenado al fracaso, pues ese empecinamiento tendrá como resultado que la elección deje de ser sólo eso y se transforme también —simbólicamente se entiende— en un plebiscito sobre la gestión gubernamental.
Así, por lo menos, se desprende de la decisión del Órgano Ejecutivo —asumida el sábado en un encuentro entre los Primeros Mandatarios, ministros, gobernadores y alcaldes del MAS— de ratificar la realización de las elecciones tal como han sido organizadas y de la instrucción emanada de que esas autoridades, junto a su militancia, sean los principales incentivadores del voto en los comicios del próximo 16 de octubre.
Es pertinente aclarar que hay dos temas en debate. Uno, sobre el método de elección: el procedimiento adoptado por la mayoría oficialista para designar a los candidatos significa que es el estamento político-partidario el que determina quiénes serán las autoridades del Órgano Judicial y la ciudadanía deberá elegir, necesariamente, entre los postulantes ya definidos por este estamento. Ello, pese a que las autoridades del oficialismo pretenden convencer a la ciudadanía de que es ella la que los elige. La verdad es que la gente sólo legitima la elección político-partidaria. El segundo tema se refiere a los intentos de prohibir que se convoque al voto nulo. Como han señalado los primeros mandatarios, no es posible establecer esta prohibición. Pese a ello, algunos militantes y dirigentes, con apoyo de algunas autoridades del Tribunal Supremo Electoral y del Ministerio Público, están haciendo filigranas para hacer realidad esta prohibición. Habrá que advertir, en este sentido, que sería inconstitucional e improcedente que las entidades mencionadas intenten penalizar la campaña que están realizando algunos partidos políticos y movimientos cívicos, sindicales, gremiales y culturales convocando a la gente a participar en las elecciones del 16 de octubre anulando su voto como una forma de repudio a la forma en que se ha organizado esta elección. Más aún si desde el oficialismo se ha decido hacer campaña de apoyo.
En todo caso, es de lamentar que una oportunidad como la presente de reformar radicalmente el Órgano Judicial a partir de una forma novedosa de elección de sus autoridades, haya sido desaprovechada por gente de visión de corto plazo que quiere imponer su voluntad y copar ese espacio también. (Editorial de La Prensa, LP. Bolivia)

viernes, 19 de agosto de 2011


Homilía del Papa al término de la Via Dolorosa en Madrid.

Queridos jóvenes:



Con piedad y fervor hemos celebrado este Vía Crucis, acompañando a Cristo en su Pasión y Muerte. Los
comentarios de las Hermanitas de la Cruz, que sirven a los más pobres y menesterosos, nos han facilitado
adentrarnos en el misterio de la Cruz gloriosa de Cristo, que contiene la verdadera sabiduría de Dios, la que juzga al mundo y a los que se creen sabios (cf. 1 Co 1,17-19). También nos ha ayudado en este itinerario hacia el Calvario la contemplación de estas extraordinarias imágenes del patrimonio religioso de las diócesis españolas. Son imágenes donde la fe y el arte se armonizan para llegar al corazón del hombre e invitarle a la conversión. Cuando la mirada de la fe es limpia y auténtica, la belleza se pone a su servicio y es capaz de representar los misterios de nuestra salvación hasta conmovernos profundamente y transformar nuestro corazón, como sucedió a Santa Teresa de Jesús al contemplar una imagen de Cristo muy llagado (cf. Libro de la vida, 9,1).
Mientras avanzábamos con Jesús, hasta llegar a la cima de su entrega en el Calvario, nos venían a la mente
las palabras de san Pablo: «Cristo me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Ante un amor tan desinteresado,
llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿Qué haremos nosotros por él? ¿Qué respuesta le
daremos? San Juan lo dice claramente: «En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por
nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). La pasión de Cristo
nos impulsa a cargar sobre nuestros hombros el sufrimiento del mundo, con la certeza de que Dios no es
alguien distante o lejano del hombre y sus vicisitudes. Al contrario, se hizo uno de nosotros «para poder
compadecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre… Por eso, en cada pena
humana ha entrado uno que comparte el sufrir y padecer; de ahí se difunde en cada sufrimiento la consolatio, el consuelo del amor participado de Dios y así aparece la estrella de la esperanza» (Spe salvi, 39).
Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de
los menos favorecidos. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no
paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros
mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer. Las diversas formas de sufrimiento que, a lo largo del Vía Crucis, han desfilado ante nuestros ojos son llamadas del Señor para edificar nuestras vidas siguiendo sus huellas y hacer de nosotros signos de su consuelo y salvación. «Sufrir con el otro, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de la humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo» (ibid.).
Que sepamos acoger estas lecciones y llevarlas a la práctica. Miremos para ello a Cristo, colgado en el
áspero madero, y pidámosle que nos enseñe esta sabiduría misteriosa de la cruz, gracias a la cual el hombre vive. La cruz no fue el desenlace de un fracaso, sino el modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más inmensa de la propia vida. El Padre quiso amar a los hombres en el abrazo de su Hijo crucificado por amor. La cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres. En ella reconocemos el icono del amor supremo, en donde aprendemos a amar lo que Dios ama y como Él lo hace: esta es la Buena Noticia que devuelve la esperanza al mundo.
Volvamos ahora nuestros ojos a la Virgen María, que en el Calvario nos fue entregada como Madre, y
supliquémosle que nos sostenga con su amorosa protección en el camino de la vida, en particular cuando
pasemos por la noche del dolor, para que alcancemos a mantenernos como Ella firmes al pie de la cruz.

miércoles, 17 de agosto de 2011

tuvo que reconocer el imperio de la tricolor. sólo de paso en una frase corta mencionó la whipala que no apareció en el horizonte. dijo "la madre de las banderas de América", pero los halagos fueron para la rojo, amarillo y verde de todos los tiempos, de todos los bolivianos.

"Los símbolos patrios, como la bandera nacional, expresan los sentimientos de dignidad y soberanía de Bolivia y el orgullo del pueblo", manifestó el miércoles el presidente del Estado, Evo Morales Ayma.
En un solemne acto celebrado en la plaza Murillo de esta ciudad en conmemoración a los 186 años de creación de la bandera de Bolivia, el Jefe de Estado agregó que la bandera es un pendón de "la unidad, dignidad y la igualdad entre todos los bolivianos".
Los ciudadanos juraron en el acto la lealtad a la bandera y el Compromiso de Defensa del Estado Plurinacional.
El Presidente subrayó en su discurso que "Rendir un homenaje a nuestra bandera tricolor, que representa la unidad del pueblo boliviano, es expresar el patriotismo, el civismo de todos los bolivianos".
Enfatizó igualmente que "rendir homenaje a un emblema nacional como la wiphala es reconocer a la madre de las banderas en Bolivia y en toda Latinoamérica, como el emblema de nuestros antepasados".
El Primer Mandatario relievó la organización de este solemne acto de homenaje a la bandera, no solamente con la presencia de efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía y de entidades del Estado, sino de niños y estudiantes.
Señaló que es importante la repetición de estas ceremoniasactos con la presencia de representantes de la población "para expresar el sentimiento patrio, el civismo, dignidad y soberanía de nuestra querida Bolivia".
En el acto y al son del himno nacional, fueron izadas la bandera tricolor rojo, amarillo y verde, a cargo del presidente Evo Morales; la wiphala por el vicepresidente del Estado, Alvaro García Linera; y la bandera de reintegración marítima, por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, almirante Armando Pacheco.
La bandera nacional tricolor rojo, amarillo y verde fue creada el 31 de octubre de 1851, durante el gobierno del presidente Manuel Isidoro Belzu.
El rojo simboliza la sangre derramada por los patriotas en defensa de la soberanía nacional, el amarillo la riqueza mineral que fue el sostén de la economía nacional y el verde la riqueza vegetal y la Madre Tierra.
Sin embargo la primera bandera nacional fue creada el 17 de agosto de 1825 en Chuquisaca por la Asamblea Deliberante.
Un año después, el 25 de julio de 1826, el Mariscal Antonio José de Sucre, instituyó otra bandera nacional.
Finalmente, el presidente Belzu creó la bandera que está actualmente en vigencia.

lunes, 15 de agosto de 2011

hermosas fotografías gentileza de Los Tiempos que ilustran la entrada de la Fiesta de Urkupina en Quillacollo








jueves, 11 de agosto de 2011

odas al ají o "ají made in Bolivia" tema sabroso y picante de Lupe Cajías



Hablemos del ají. De nuestro ají, sabroso, fogoso, boliviano de nacimiento, corazón y médula. Ya es hora de que el ají deje de ser un hijo no reconocido de nuestras tierras, sin nombre ni apellido. México, por ejemplo, es famoso por su gama de “chiles”, todos con nombre e identidad: poblanos, jalapeños, piquines, serranos, de árbol, habaneros, chiltepes, chipotles y otros. Los mexicanos son los únicos que son famosos por el uso de ají. La comida tailandesa es conocida por sus picantes combinaciones con coco y pescado y la cocina de la India viene en variedades que van de picantes a agresivamente picantes a casi incendiarias.
Es decir que ají –con cientos de nombres diferentes– hay en todo el mundo. Pero el hogar del ají está aquí, en Bolivia, y específicamente en un pequeño triángulo entre Cochabamba y Chuquisaca. Aquí, en unos valles ocultos y protegidos, nació hace miles y miles de años el primer ají del mundo: la ulupica. Y no lo digo yo, ni lo dice ningún publicista imaginativo de la ulupica, sino que lo afirman –con pruebas científicas– algunos muy distinguidos etnobotánicos, quienes han encontrado en Bolivia las plantas de genes más antiguos del mundo. Ellos han comprobado que el ají es nuestro, y que desde nuestros rincones vallunos se expandió por nuestro continente y luego por el planeta.
Y como corresponde a su cuna, el ají es parte de nuestro paladar, de nuestra tradición y hasta de nuestra alma. Los bolivianos no ponemos ají a las comidas, como sucede en otros países. Al contrario, los bolivianos, empapados de la mística del picante ubicuo, ponemos comida al ají. Primero está el ají, y luego se añade lo que hubiera a la mano: ají de patas, ají de gallina, ají de fideo, ají de lengua, ají de papalisa, ají de loquesea. Y loquesea funciona, porque con ají fresco, o retostado hasta volverse aromático e incitante, la comida más sosa se transforma, se hace interesante.
Nos gusta lo picante en la comida y en la vida. Nos gusta avivar cada plato con llajua fresca, y cada día con el picante de la picardía. Y el ají es sensual. Sí señor. Es bueno hasta para los males de amor. Las palabras con las cuales describimos sus cualidades son evidencia de ello: es “picante”, “fogoso” o “incitante”. El ají es hermoso (basta mirar un perfecto y encarnado locoto) y generoso; va con todo y lo mejora.
Considerando aquello, ¿por qué los bolivianos no hemos bautizado a nuestros hermosos ajíes? Los llamamos, de forma poco imaginativa, por simple color: “ají verde”, “ají amarillo”, “ají colorado”. Y aunque amemos apasionadamente nuestra llajua picante con ulupicas o locotos, no nos hemos preocupado de que el mundo la conozca (como ya conoce el ¨pico de gallo”), que sepan que estos ajíes del corazón del continente son más sabrosos, más aromáticos y más diversos.
¿Por qué no somos embajadores del ají de Mizque, de Tarata, de Huacareta, Padilla o Mapiri? ¿Por qué no creamos la “marca de fábrica” boliviana? Si luchamos por ser reconocidos como dueños del charango o de la diablada, cuyos orígenes son complicadamente criollos, ¿qué tal si publicitamos el ají, que sí definitiva y antiquísimamente es “Made in Bolivia”?
Un distinguido científico, el catedrático norteamericano Dr. W.H. Eshbaugh, ha dicho en varios trabajos y conferencias en el exterior, que el ají boliviano, especialmente el seco (colorado o amarillo) tiene sabor especialmente agradable e intenso, y que podrían convertirse en variedades altamente cotizadas en el mundo por sus cualidades especialmente aromáticas. Ya hay quienes cultivan ají para exportación, de forma todavía experimental, pero con éxito inicial. Merecen promoción, aliento y reconocimiento. Y el ají merece ser conocido no como una variedad de “chile” o de “pepper”, sino como sí mismo, como una forma especialmente boliviana de ponerle gusto y emoción a la cocina y la vida.
 
La autora es periodista

domingo, 7 de agosto de 2011

andamos mal. Evo pidió diálogo el diálogo se dió con agenda 13. Evo rompió el diálogo el Día del Mar "Chile nos ha engañado con falsas promesas". Evo volvió a pedir diálogo, su canciller llamó 20 veces a La Moneda. Chile aceptó el diálogo. el diálogo se produjo en Lima. "hemos notificado a Evo que Chile no le debe nada a Bolivia" Evo se quedó bien callado, hasta hoy en Tarija "iremos a los tribunales" quiere decir que no habrá diálogo? Es una política jocosa. Blanco y negro. Negro y blanco. así no puede seguir!

El presidente de Bolivia, Evo Morales, lamentó hoy la actitud "soberbia" de algunas autoridades chilenas que dicen que Santiago no tiene deudas con La Paz respecto a la aspiración de su país de recuperar una salida al Pacífico.



"No se puede entender que algunas autoridades de la hermana vecina República de Chile nos digan que Chile no tiene ninguna deuda con Bolivia, eso es ignorar la historia, es una soberbia con el pueblo boliviano", dijo Morales durante un acto militar en la ciudad sureña de Tarija.



Morales replicó así al canciller chileno, Alfredo Moreno, que el pasado fin de semana dijo que "Chile tiene la mejor voluntad de colaborar para que Bolivia tenga un mejor acceso al mar. Hay muchas cosas que podemos hacer juntos, pero no podemos llevar eso a equívoco, porque Chile no le debe nada a Bolivia".



Bolivia perdió su salida al Pacífico en una guerra librada contra Chile a fines del siglo XIX, en la que Perú apoyó a los bolivianos y también perdió territorio.



En marzo pasado, Morales anunció que demandará a Chile en tribunales internacionales la salida al mar, lo que deterioró las relaciones bilaterales.



Chile ha pedido a Bolivia que respete al Tratado de Paz y Amistad de 1904 que puso fin a la guerra y fijó la soberanía chilena sobre territorios costeros que antes eran bolivianos.



El mandatario ratificó hoy que apelará a tribunales internacionales "para que Bolivia vuelva pronto al mar con soberanía", lo que "no significa que esté descartado cualquier diálogo de carácter bilateral o multilateral".



También dijo que la pérdida del acceso al Pacífico "no fue culpa del pueblo chileno", sino de las "oligarquías y las trasnacionales" y destacó el apoyo de "fuerzas sociales, partidos humanistas y socialistas" de Chile que apoyan la demanda boliviana. EFE